Te quiero y quiero quererte.

El bienestar individual

Es indispensable estar centrado, lo cual no significa vivir para mi centro.

La primera pregunta relevante en una relación de pareja es ¿Cómo estoy? ¿Cómo está mi pajera? Solamente cuando individualmente estamos bien, estamos en condiciones de construir una pareja sana, porque cuando un cojo apoya a otro cojo, lo mas probable es que los dos terminen por tierra. La historia personal y las costumbres arraigadas con las que llegamos a la pareja tienen un gran peso que puede llegar a ser un verdadero lastre. A este nivel, suele ocurrir que no somos concientes de lo que nos pasa y siempre pensamos que el malestar que sentimos se debe a factores externos. Una pregunta importante además de si me quieren, es “Y yo, ¿se querer?, ¿Quiero realmente mas allá de mis instintos? ¿Soy conciente y generoso a la hora de querer? ¿O simplemente se trata de un tema de necesidad, de apego, de atracción o costumbre?

La ley del equilibrio

¿Cómo está el equilibrio en nuestra relación?

El equilibrio entre el dar y el recibir es fundamental para la armonía. A este nivel es importante reflexionar que damos y que recibimos y en que aspectos del dar y recibir no estamos conformes y si aquello que nos falta depende o no de la pareja. ¿Somos más de querer o de dejarnos querer? ¿Somos entes activos en el bienestar de la pareja o somos pasivos? Nos comportamos como iguales o más bien como  padre e hija,  madre e hijo, dominador y sumisa o viceversa. Optamos por la comodidad y dejamos que el otro se haga cargo de la mayor parte  ¿Cuidamos los espacios comunes, los detalles, el hogar o vamos por libre? ¿Existe un equilibrio entre nuestros espacios individuales y los espacios de la pareja? ¿Existen la honestidad y la confianza? ¿Es nuestra actitud generosa?

¿Que diferencia las relaciones que funcionan de las que no funcionan?

Lo que funciona

Después de años de vida en pareja, de ser testigo de lo que no ha funcionado y de lo que si funciona, de atender muchas parejas con dificultades y de ver por la vida unas cuantas con una buena calidad de vida, se me ocurren algunas observaciones muy simples, pero útiles.

Obviamente no puede faltar atracción, pues sin atracción no hay pareja conyugal.

Y la primera pregunta que surge es:

¿Tenemos una sexualidad sana?

¿Qué significa  tener una sexualidad sana?

El concepto de sexualidad sana puede variar en las parejas.

Sano es aquello que otorga bienestar a ambos miembros de la pareja, que genera estabilidad y armonía.

La sexualidad está constituida de varios aspectos. Dentro de ellos el físico, el emocional, el verbal. Todos y cada uno son complementarios e indispensables en el buen funcionamiento de una pareja.

A este nivel los hábitos que traemos de nuestros hogares de origen pueden influir positiva o negativamente el proceso como también el tipo de carácter individual y canales de comunicación dominantes.. Hay personas mas táctiles, otras mas visuales y otras mas auditivas. Sin embargo todas las personas requerimos de la integración de estos tres aspectos para una adecuada comunicación afectiva y para sentirse querido.. No son pocos los casos en los cuales la ausencia de uno de ellos hace que la pareja se sienta desatendida o no querida, cosa que no siempre se entiende por la otra parte, que siente que a pesar de todos sus esfuerzos no es capaz de llegar al otro..

El Aspecto físico

A nivel físico la sexualidad se extiende mucho más allá del coito e incluye el lenguaje táctil del día a día. ¿Son las caricias, el abrazo, la ternura parte de nuestro lenguaje cotidiano? ¿Damos cuotas diarias de alimento a la piel de nuestra pareja? ¿Nos preocupamos por saber que le agrada al otro a este nivel y lo ponemos en práctica?

¿Cómo resolvemos dificultades sexuales? ¿Tenemos herramientas suficientes para afrontar problemas de lívido o de erección? ¿Se vuelven estos temas un punto de alejamiento o de fricción? ¿Nos produce mucha inseguridad o miedo estas dificultades? Somos generosos a nivel sexual con las necesidades del otro, sabiendo que los ritmos de hombres y mujeres a veces pueden ser muy distintos?

Las parejas que funcionan, suelen hablar con naturalidad de estos temas y encuentran herramientas y juegos que les permiten mantener una sexualidad sana a pesar de las dificultades. En caso de que nos encontremos bloqueados emocionalmente  en una de estas circunstancias, siempre es recomendable pedir ayuda profesional.

El nivel afectivo

¿Cual es el tono no verbal que mantenemos en nuestra relación? Una mirada dice más que mil palabras. Una presencia cálida, acogedora, optimista, respetuosa, atenta y serena invita a la cercanía. Una actitud honesta y una mirada amorosa. En pocas palabras, LA PRESENCIA.

La caricia verbal

Si bien es verdad que los actos tienen mucha fuerza, es igualmente grande la fuerza de la palabra cuando va acompañada de actos. Muchas parejas caen en el error de  expresar  poco sus sentimientos o su atracción y piensan que demostrando el amor con actos es suficiente y es habitual que esto cree confusión y sensación de desamor. La caricia verbal refuerza el saber y sentirse querido y es otro aspecto de la sexualidad.

¿Como utilizamos el lenguaje con nuestra pareja? ¿Somos conscientes del arma tan poderosa que es la palabra? Solemos reconocer sus valores o más bien somos dados a recalcarle sus defectos. Solemos usar la palabra como una caricia o como un puñal.

¿Somos responsables de lo que decimos y de las emociones que generan nuestras palabras? ¿Somos capaces de manifestar cuando un comentario nos hace daño, sin necesidad de entrar en conflicto o de lastimar con nuestra reacción.

La comunicación

Una buena comunicación genera cercanía y evita muchos malentendidos. Las relaciones que funcionan se mantienen al día  y no duermen sobre pendientes y tienen la sabiduría de esperar y no discutir en caliente. No solo es importante el contenido de lo que decimos, sino la forma en que lo decimos y puede ser tan dulce o agresiva la palabra como el silencio. Algunos pecamos por mucho y otros por poco.

Claridad, apertura, respeto.

¿Soy honesto? ¿Digo lo que pienso y siento? ¿Me planteo como decirlo sin lastimar al otro? ¿Tengo miedo de decir lo que pienso y siento? ¿Soy capaz de escuchar?

¿Hablamos el mismo idioma? ¿Tengo dificultad para expresarme? ¿Me planteo con claridad o pienso que si el otro me quiere tendría que ser capaz de adivinar lo que me pasa? ¿Se esperar al momento adecuado para decir las cosas?

El tiempo común

Los espacios y actividades comunes son indispensables. Mantener una actitud fresca y lúdica y un equilibrio entre lo individual y las actividades de la pareja determina buena parte de su bienestar. Cuanto más comparta la pareja gustos y hobbies, mayor posibilidad de permanecer unidos. En caso contrario cada quien terminará tirando para su lado. Con lo cual la disposición de acompañarse mutuamente y de generosidad con los gustos del otro son de gran ayuda.

Flexibilidad y capacidad de renuncia

De nuevo el equilibrio entre lo que quiero, lo que necesito, debo y lo mas conveniente para la pareja son temas delicados y un arte. Entregar y entregarse, tampoco es lo mismo. “Amar demasiado” tampoco es amor necesariamente. En ocasiones responde a nuestras propias carencias o necesidad de reconocimiento y suele terminar en facturas que luego nadie puede pagar. La capacidad de ser generoso y al mismo tiempo ser capaz de respetar las propias necesidades y límites y los de la pareja, habla de la propia madurez.

Mantener un contrato actualizado

La pareja es una empresa y tal vez la mas importante. Sin bienestar emocional, nos es difícil funcionar en las otras esferas de nuestra vida. Así como en las otras empresas, es importante revisar  los contratos y las condiciones de trabajo, hacer estado de cuentas, pérdidas y ganancias, situación y salud de de la empresa y renovar proyectos y objetivos comunes e individuales. Las empresas en general funcionan bien cuando el resultado es de ganancia para las partes.

En cuanto a parejas con hijos o con hijos de otros….estamos ante algo bastante mas complejo que trataremos en otro capítulo.

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